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jueves, 2 de agosto de 2012

El gran secreto




EL GRAN SECRETO

Eliphas Levi


Este escrito forma parte de un artículo escrito por el insigne Rosacruz Alphonse Constant (Eliphas Levi) que, posteriormente, fué publicado como parte de su obra póstuma «El Gran Arcano del Ocultismo Revelado». Su lenguaje es rebuscado, muy propio de los escritores europeos de mediados del siglo XIX, pero los conceptos que vierte son de gran interés para los lectores del Triángulo de Luz, razón por la cual, lo publicamos para su deleite.



Sabiduría, moralidad, virtud: palabras respetables, pero vagas, sobre las cuales se disputa desde hace muchos siglos pero sin haber conseguido entenderlas.

Querría ser sabio, mas ¿tendré yo la certeza de mi sabiduría, mientras crea que los locos son más felices y hasta más alegres que yo?

Es preciso tener buenas costumbres, pero todos somos algo niños: las moralidades nos adormecen. Y es que nos enseñan moralidades tontas que no convienen a nuestra naturaleza. Hablamos de lo que no nos interesa y pensamos en otra cosa.

Excelente cosa es la virtud: su nombre quiere decir fuerza, poder. El mundo subsiste por la virtud de Dios. Mas ¿en qué consiste para nosotros la virtud? ¿Será una virtud para enflaquecer la cabeza o suavizar el rostro? ¿Llamaremos virtud a la simplicidad del hombre de bien que se deja despojar por los bellacos? ¿Será virtud abstenerse en el temor de abusar? ¿Qué pensaríamos de un hombre que no andase por miedo de quebrarse una pierna? La virtud, en todas las cosas, es lo opuesto de la nulidad, del sopor y de la impotencia.

La virtud supone la acción; pues si ordinariamente oponemos la virtud a las pasiones es para demostrar que ella nunca es pasiva.

La virtud no es solamente la fuerza, es también la razón directora de la fuerza. Es el poder equilibrante de la vida.

El gran secreto de la virtud, de la virtualidad y de la vida, sea temporal, sea eterna, puede formularse así:

El arte de balancear las fuerzas para equilibrar el movimiento.

El equilibrio que se necesita alcanzar no es el que produce la inmovilidad, sino el que realiza el movimiento. Pues la inmovilidad es muerte y el movimiento es vida.

Este equilibrio motor es el de la propia Naturaleza. La Naturaleza, equilibrando las fuerzas fatales, produce el mal físico y la destrucción aparente del hombre mal equilibrado. El hombre se libera de los males de la Naturaleza sabiendo sustraerse a la fatalidad de las circunstancias por el empleo inteligente de su libertad. Empleamos aquí la palabra fatalidad, porque las fuerzas imprevistas e incomprensibles para el hombre necesariamente le parecen fatales, lo que no indica que realmente lo sean.

La Naturaleza ha previsto la conservación de los animales dotados de instinto, pero también dispone todo para que el hombre imprudente perezca.

Los animales viven, por así decirlo, por sí mismos y sin esfuerzos. Sólo el hombre debe aprender a vivir. La ciencia de la vida es la ciencia del equilibrio moral.

Conciliar el saber y la religión, la razón y el sentimiento, la energía y la dulzura es el fondo de ese equilibrio.

La verdadera fuerza invencible es la fuerza sin violencia. Los hombres violentos son hombres débiles e imprudentes, cuyos esfuerzos se vuelven siempre contra ellos mismos.

El afecto violento se asemeja al odio y casi a la aversión.

La cólera hace que la persona se entregue ciegamente a sus enemigos. Los héroes que describe el poeta griego Homero, cuando combaten, tienen el cuidado de insultarse para entrar en furor recíprocamente, sabiendo de antemano, con todas las probabilidades, que el más furioso de los dos será vencido.

El fogoso Aquiles estaba predestinado a perecer desgraciadamente. Era el más altivo y el más valeroso de los griegos y sólo causaba desastres a sus conciudadanos.

El que hace tomar Troya es el prudente y paciente Ulises, que sabe siempre contenerse y sólo hiere con golpe seguro. Aquiles es la pasión y Ulises la virtud, y es desde este punto de vista que debemos tratar de comprender el alto alcance filosófico y moral de los poemas de Homero.

Sin duda que el autor de estos poemas era un iniciado de primer orden, pues el Gran Arcano de la Alta Magia práctica está entero en la Odisea.

El Gran Arcano Mágico, el Arcano único e incomunicable tiene por objeto poner, por así decirlo, el poder divino al servicio de la voluntad del hombre.

Para llegar a la realización de este Arcano es preciso SABER lo que se debe hacer, QUERER lo exacto, OSAR en lo que se debe y CALLAR con discernimiento.

El Ulises de Homero tiene, en contra de sí, a los dioses, los elementos, los cíclopes, las sirenas, Circe, etc., es decir, a todas las dificultades y todos los peligros de la vida.

Su palacio es invadido, su mujer es asediada, sus bienes son saqueados, su muerte es resuelta, pierde sus compañeros, sus navíos son hundidos; en fin, queda solo en su lucha contra la noche y el mal. Y así, solo, aplaca a los dioses, escapa del mal, ciega al cíclope, engaña a las sirenas, domina a Circe, recupera su palacio, libera a su mujer, mata a los que querían matarlo, y todo, porque quería volver a ver a Itaca y a Penélope, porque sabía escapar siempre del peligro, porque se atrevía con decisión y porque callaba siempre que fuera conveniente no hablar.

Pero, dirán contrariados los amantes de los cuentos azules, esto no es magia. ¿No existen talismanes, yerbas y raíces que hacen operar prodigios? ¿No hay fórmulas misteriosas que abren las puertas cerradas y hacen aparecer los espíritus? Háblanos de esto y deja para otra ocasión tus comentarios sobre la Odisea.

Si habéis leído mis obras precedentes, sabéis entonces que reconozco la eficacia relativa de las fórmulas, de las yerbas y de los talismanes. Pero éstos apenas son pequeños medios que se enlazan a los pequeños misterios. Os hablo ahora de las grandes fuerzas morales y no de los instrumentos materiales. Las fórmulas pertenecen a los ritos de la iniciación; los talismanes son auxiliares magnéticos; las yerbas corresponden a la medicina oculta, y el propio Homero no las desdeñaba. El Moly, el Lothos y el Nepenthes tienen su lugar en estos poemas, pero son ornamentos muy accesorios. La copa de Circe nada puede sobre Ulises, que conoce sus efectos funestos y sabe eludir el beberla. El iniciado en la alta ciencia de los magos nada tiene que temer de los hechiceros.

Las personas que recorren la magia ceremonial y van a consultar adivinos se asemejan a los que, multiplicando las prácticas de devoción, quieren o esperan suplir con ello la religión verdadera. Dichas personas nunca estarán satisfechas de vuestros sabios consejos. Todas esconden un secreto que es bien fácil de adivinar, y que podría expresarse así: «Tengo una pasión que la razón condena y que antepongo a la razón; es por eso que vengo a consultar al oráculo del desvarío, a fin de que me haga esperar, que me ayude a engañar mi conciencia y me de la paz del corazón».

Van así a beber en una fuente engañosa que después de satisfacerles la sed la aumenta cada vez más. El charlatán suministra oráculos oscuros y la gente encuentra en ellos lo que quiere encontrar y vuelve a buscar más esclarecimientos. Regresa al día siguiente, vuelve siempre, y de ese modo son los charlatanes los que hacen fortuna.

Los Gnósticos basilidianos decían que Sophia, la sabiduría natural del hombre, habiéndose enamorado de sí misma, como el Narciso de la mitología clásica, desvió la mirada de su principio y se lanzó fuera del circulo trazado por la luz divina llamada pleroma. Abandonada entonces a las tinieblas, hizo sacrilegios para dar a luz. Pero una hemorragia semejante a la que alude el Evangelio, le hizo perder su sangre, que se iba transformando en monstruos horribles. La más peligrosa de todas las locuras es la de la sabiduría corrompida.

Los corazones corrompidos envenenan toda la naturaleza. Para ellos el esplendor de los bellos días es apenas un ofuscante tedio y todos los goces de la vida, muertos para estas almas muertas, se levantan delante de ellas para maldecirlas, como los espectros de Ricardo III: «desespera y muere». Los grandes entusiasmos les hacen sonreír y lanzar al amor y a la belleza, como para vengarse, el desprecio insolente de Stenio y de Rollon. No debemos dejar caer los brazos acusando a la fatalidad; debemos luchar contra ella y vencerla. Aquellos que sucumben en ese combate son los que no supieron o no quisieron triunfar. No saber es una disculpa, pero no una justificación, puesto que se puede aprender. «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen», dijo el Cristo al expirar. Si fuese permitido no saber la oración del Salvador habría sido inexacta y el Padre nada hubiera tenido que perdonarles.

Cuando la gente no sabe, debe querer aprender. Mientras no se sabe es temerario osar, pero siempre es bueno saber callar.

¡Paz Profunda!

Cabalá y Zohar

1)¿Qué es el Zóhar?

zohar_stand_handEl Zóhar es una colección de comentarios sobre la Tora, con el propósito de guiar a aquellas personas que ya han alcanzado elevados niveles espirituales hacia la raíz (u origen) de sus almas.
El Zóhar comprende todos los estados espirituales que experimentan las personas a medida que sus almas evolucionan. Al final del proceso, las almas alcanzan lo que los cabalistas llaman "el final de la corrección", el más alto nivel de la plenitud espiritual.
Aquéllos que no han alcanzado ningún nivel espiritual, puede parecerles que el Zóhar es apenas una compilación de alegorías y de leyendas que pueden ser interpretadas y percibidas en forme distinta por cada individuo. Pero, para aquéllos que han alcanzado elevados niveles espirituales, o sea los cabalistas, el Zóhar es una guía práctica para llevar a cabo acciones internas, con el propósito de descubrir estados de percepción y de sensación más profundos y más elevados.
 

2) ¿Para quién es el Zóhar?

zohar_handComo hemos mencionado en la respuesta No. 1, el Zóhar fue escrito por personas que ya habían alcanzado la percepción espiritual. Contiene las representaciones de Rabí Shimón Bar Yojai (Rashbi), que había alcanzado todos los 125 niveles de la escalera espiritual. Rashbi describió el camino espiritual completo y lo tituló Zóhar ("resplandor" en hebreo).
El Zóhar está construido de manera tal que aquéllos que alcancen algún nivel espiritual puedan beneficiarse de lo que lean en él. Previo al estudio del Zóhar uno necesita estudiar otros textos que enseñen cómo comprender con propiedad los textos que están en el Zóhar.
 

3) ¿Quién escribió el Zóhar y cuándo?

24027_409496501102_111105671102_4881602_3379376_nDe acuerdo a todos los cabalistas, y como está escrito al principio del libro, el Zóhar fue escrito por Rabí Shimón Bar Yojai (Rashbi), que vivió en los siglos II y III de nuestra era. Existen algunas opiniones en los círculos académicos que afirman que el Zóhar fue escrito en el siglo XI por el cabalista Rabí Moshe de León. Esta opinión la contradijo Rabí Moshe de León mismo, quien afirmó que el libro había sido escrito por Rashbi.

Para el enfoque cabalístico es mucho más importante la cuestión acerca de por qué fue escrito, que quién pudo haberlo escrito. El propósito del Zóhar es ser una guía para las personas, para que alcancen el origen de sus almas.

El camino que conduce al origen del alma de cada uno consiste de 125 etapas. Rabí Yehuda Leib Ha-Levi Ashlag escribe que un cabalista que ha pasado todas estas etapas y que comparte la misma percepción espiritual que el autor del libro, ve claramente que este autor no podría haber sido otro que Rashbi.

 

4) ¿Por qué estuvo el Zóhar oculto por tanto tiempo?

zohar_greekEl Zóhar estuvo oculto durante 900 años, entre el siglo II y el siglo XI de nuestra era, debido a que aquéllos que poseían su sabiduría comprendían que en esos tiempos la gente no lo necesitaba aún, y que por lo tanto mal interpretarían su contenido.

Recién en el siglo XVI de nuestra era apareció un cabalista que explicó los fundamentos de la Cabalá. Este cabalista fue el Santo Ari, Rabbi Isaac Luria Ashkenazi (1534-1572). El Ari afirmaba que de ese momento en adelante la sabiduría de la Cabalá estaba preparada para ser revelada a todo el mundo.

Los comentarios sobre los trabajos del Ari y del Zóhar aparecieron en el siglo XX, el siglo donde se vio la más terrible explosión en la historia de los deseos humanos. Durante este período apareció un alma única, la de Rabí Yehuda Leib Ha-Levi Ashlag (Baal HaSulam). Baal HaSulam explicó la sabiduría de la Cabalá de manera que nuestra generación pudiera entenderla. Más aún, Baal HaSulam fue el único cabalista del siglo XX que escribió comentarios acerca del Zóhar y de los trabajos del Ari.

Esto no significa que no haya habido grandes cabalistas antes de él, sino simplemente que sus trabajos no los comprenden fácilmente los estudiantes contemporáneos. La popularidad actual y la gran demanda por la Cabalá atestigua la disposición de nuestra generación a absorber su mensaje universal, y a comprehender los textos auténticos que hablan acerca de la raíz de nuestras vidas y cómo alcanzarla.

Cabalá

¿Qué es la Cabalá?

cabalaLa sabiduría de la Cabalá es una herramienta científica para estudiar el mundo espiritual. Para explorar nuestro mundo nos valemos de las ciencias naturales tales como la física, la química y la biología. Pero las ciencias naturales sólo estudian el mundo físico que percibimos con nuestros cinco sentidos. Para comprender completamente el mundo en el cual vivimos necesitamos una herramienta de investigación que pueda explorar la esfera oculta: aquélla que nuestros sentidos no pueden percibir. Esta herramienta es la sabiduría de la Cabalá.

De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá la realidad consiste de dos fuerzas o cualidades: el deseo de recibir y el deseo de otorgar o de dar. Ya que el deseo de otorgar desea dar, crea un deseo de recibir. De ahí que su nombre más comúnmente usado sea "el Creador". Por lo tanto la creación entera, incluyéndonos nosotros, implica las manifestaciones de ese deseo de recibir.

Utilizando la Cabalá podemos trabajar con las fuerzas fundamentales de la realidad (recepción y otorgamiento) en beneficio propio. No sólo nos enseña el diseño de la creación, sino cómo podemos volvernos diseñadores, tan omnipotentes y omniscientes como el Diseñador original de la realidad.
 

¿Quién puede estudiar Cabalá?

pen3_previewCuando le preguntaron a Rav Kook (gran cabalista del siglo XX y primer Rabino en Jefe de Israel) quién podía estudiar Cabalá, su respuesta fue inequívoca: "Cualquiera que quiera hacerlo." En los últimos cien años todos los cabalistas sin excepción afirmaron claramente en distintas circunstancias que hoy la Cabalá está abierta a todos. Más aún, dijeron que es una herramienta necesaria para resolver la crisis global que ellos habían pronosticado que llegaría y que estamos viviendo hoy día.

De acuerdo a todos los cabalistas, los días del ocultamiento de la Cabalá ya han terminado. La sabiduría de la Cabalá había estado oculta previamente debido a que los cabalistas temían que fuera malinterpretada y utilizada incorrectamente. Y ciertamente, lo poco que ha podido filtrarse ha dado origen a todo tipo de conceptos erróneos acerca de la misma. Hoy, en cambio, esta ciencia se está abriendo a todo aquél que quiera aprender, debido a que los cabalistas afirman que nuestra generación está lista para entender el verdadero significado de la Cabalá y para corregir las malas interpretaciones pasadas.
 
 

¿Qué es lo que enseñan los libros de Cabalá?

Los libros de Cabalá enseñan la estructura de los mundos espirituales, y cómo cada uno de nosotros puede alcanzarlos. Un libro de Cabalá puede ser comparado con una guía turística. Si uno desea viajar a una ciudad nueva probablemente quiera usar una guía turística que le indique cuáles son los mejores lugares para visitar, las mejores tiendas de café, los mejores clubes, y adónde no quisiéramos ir debido a que no nos gustará lo que allí encontraremos.

De forma similar los libros de Cabalá nos dicen cómo están construidos los mundos espirituales, cuáles "lugares" son más divertidos, y cuáles no lo son. Claro que éstos no son lugares físicos, sino estados espirituales que cualquier cabalista experimenta.

Otra cosa que los libros de Cabalá nos indican es cómo encontrar la realidad espiritual. Si queremos ir a algún lado en este mundo, necesitamos un mapa a ese lugar y una guía turística para estudiar al lugar en sí. En la espiritualidad los libros de Cabalá nos harán todo el trabajo: nos muestran dónde está el mundo espiritual, nos conducen hasta allí, y nos muestra el entorno. 

sábado, 28 de julio de 2012

Siddhis

Los siddhis son los “poderes” que logra un yogui avanzado en cualquiera de las distintas vías del yoga. Son poderes en el sentido de que para aquellos que no poseen el conocimiento necesario son magia igual que para un bárbaro la televisión es diabólica porque tiene multitud de personas encerradas en su interior.

Un yogui, a medida que avanza espiritualmente y va adquiriendo conocimiento, es capaz de hacer cosas que, para una persona normal, serían milagros o magia. Sin embargo todos los maestros aconsejan vehementemente renunciar a los siddhis ya que es muy fácil dejarse llevar y hacer mal uso de ellos. Las personas que no hacen caso a estos consejos acaban perdiéndo los siddhis y terminan en una condición lamentable. En definitiva: no se deben usar con fines egoístas porque nos atan a los objetos materiales y eso significa ir marcha atrás.

¿Entonces donde está la diversión? Bueno, ¿no hay quien dice que cuando buscas una cosa no la encuentras y que no es sino más tarde, cuando ya no la buscas, cuando la encuentras?. Pues con los siddhis es parecido
Si algún día tenéis la suerte de conocer a un gran yogui no le pidáis demostraciones de siddhis: no os las dará. Lo que menos quiere es convertirse en un espectáculo circense o en conejillo de indias



Los Siddhis menores (I)


Un yogui puede adquirir alguno o varios de los siguientes siddhis dependiendo de las prácticas que realice:
1. Liberación del hambre y la sed.
2. Liberación de los efectos del frío y del calor.
3. Liberación de todas las emociones (Raga-Dvesha).
4. Clarividencia (Doora Darshan).
5. Clariaudiencia (Doora Sravan).
6. Conquista de la mente (Mano-Jaya).
7. El yogui pueda adoptar la forma que desee (Kama Rupa).
8. Puede entrar en otro cuerpo, puede animar un cadáver y puede entrar en él transfiriendo su alma (Parakaya Pravesha).
9. Muerte propia a voluntad (Iccha-Mrityu).
10. Jugar con los dioses después de verles (Devanam Saha Kreeda and Darshana).
11. Puede obtener cualquier cosa que desee (Yatha Sankalpa).
12. Conocimiento del pasado, del presente y del futuro (Trikala-Jnana).
13. Está por encima de los pares de opuestos (Advandva).
La lógica detrás de adquirir todos estos siddhis viene explicada en varias fuentes que iremos analizando más adelante, como por ejemplo, la técnica denominada samyama de la que habla Patanjali en los Yoga Sutras o los efectos de concentrarse en los distintos chakras del cuerpo de los que se habla en tratados de Hatha Yoga y Kundalini Yoga.

Los siddhis como por ejemplo Yatha Sankalpa (obtener cualquier cosa que se desee) lo obtienen los yoguis una vez que erradican completamente el deseo de posesiones materiales. El siddhi de morir a voluntad lo obtienen los yoguis cuando llegan a un punto en el que la vida o la muerte tiene el mismo significado para ellos. Los siddhis son pruebas para un yogui. Si hace uso de ellos significa que no supera dichas pruebas.



Los Siddhis menores (II)


Continuamos con la segunda parte de los siddhis menores:
14. Cualquier cosa que el yogui prediga ocurrirá (Vak-Siddhi).
15. El Yogui puede convertir cualquier metal en oro.
16. El Yogui puede tomar cuantos cuerpos desee para “quemar” todo su Karma en esta vida (Kaya-Vyuha).
17. El poder de saltar como una rana (Darduri-Siddhi).
18. El Yogui se convierte en el Señor del Deseo y puede destruir las desgracias y las enfermedades.
19. Obtiene conocimiento de sus vidas pasadas.
20. Obtiene conocimiento de la distribución de las estrellas y de los planetas.
21. Obtiene el poder de percibir a los seres perfectos y liberados (Siddhas).
22. Obtiene la maestría sobre los elementos (Bhuta Jaya) y sobre el Prana (Prana Jaya).
23. El Yogui puede moverse a cualquier lugar que desee (Karmachari).
24. Obtiene omnipotencia y omnisciencia.
25. El Yogui puede elevarse en el aire a voluntad (Vayu-Siddhi).
26. Puede localizar lugares con objetos y tesoros escondidos.
Insisto, un Yogui que obtenga estos siddhis lo que desea es liberarse de la rueda del karma y del sufrimiento y sabe que usarlos en público le acarrearán más sufrimiento. Si tiene que usarlos para salvar a alguien los usará, pero no los usará para saciar la curiosidad de la gente.

Varios de estos siddhis se pueden obtener por distintas vías y por distintos métodos: un mismo siddhi se puede obtener por recitación de un mantra, por concentración en un objeto material o inmaterial determinado o por ejercicios físicos.

Algunos ejemplos de cómo se obtienen los siddhis: en algunos textos de Yoga se dice que si practicas la verdad absoluta en obra y pensamiento durante más de 12 años obtendrás el poder de que se cumpla cualquier cosa que predigas. El siddhi de dominar los elementos se obtiene mediante la práctica de samyama en un chakra concreto.

Si yoguis como Babaji están vivos más desde hace más de 2000 años (Babaji es una excepción) es porque han “comprendido” qué significa envejecer y saben cómo contrarrestarlo. Babaji no permanece en la Tierra para su propio deleite sino para ayudar a las personas que lo deseen a alcanzar la iluminación.

Si yoguis como Baba Neem Karoli son capaces de desaparecer tras un camino es porque han “comprendido” lo que significa realmente la vista o el movimiento. No hacen eso para llamar la atención sino precisamente para que no les molesten y poder meditar con tranquilidad (y ayudar a la Humanidad con dicha meditación).



Los 8 Siddhis Mayores

Un yogui realizado que camine por la vía de Kundalini Yoga está en poder de los ocho siddhis mayores: Anima, Mahima, Laghima, Garima, Prapti, Prakamya, Vasitvam y Ishitvam.

1. Anima: El Yogui se puede hacer tan pequeño como desee.

2. Mahima: Es el siddhi opuesto a Anima. El Yogi puede hacerse tan grande como desee. Puede hacer que su cuerpo adquiera un tamaño muy grande. Puede ocupar el universo entero. Puede asumir Virat Svarupa.

3. Laghima: Puede hacer su cuerpo tan ligero como el algodón o como las plumas. Vayustambhanam se lleva a cabo a través de este Siddhi. También en Jalastambhanam el este poder se desarrolla hasta un nivel bastante reducido. El cuerpo se hace ligero a través de Plavini Pranayama (ejercicio respiratorio). El Yogui produce una disminución de su gravedad específica ingiriendo enormes cantidades de aire. El Yogui puede volar a través del cielo con la ayuda de este siddhi. Puede viajar miles de kilómetros en un minuto.

4. Garima: Es el opuesto a Laghima. Con este siddhi el Yogui adquiere un incremento de su gravedad específica. Puede hacer su cuerpo tan pesado como una montaña ingiriendo grandes cantidades de aire.

5. Prapti: El Yogui, estando sobre la Tierra, puede alcanzar las objetos más elevados. Puede tocar el sol o la luna o el cielo. A través de este siddhi el Yogui adquiere sus objetos deseados así como poderes sobrenaturales. Adquiere el poder de predecir eventos futuros, el poder de la clarividencia, clariaudiencia, telepatía, lectura del pensamiento, etc. Puede comprender los lenguajes de las bestias y de los pájaros. Puede entender lenguajes desconocidos para él. También es capaz de curar todas las enfermedades.

6. Prakamya: Puede bucear en el agua y salir en el momento que desee. La Swami Trilinga de Benares solía vivir seis meses bajo el Ganges. Este es el proceso a través del cual un Yogui se hace invisible en ocasiones. Por algunos escritores se define como el poder de entrar el cuerpo de otros (Parakaya Pravesh). Sri Sankara entró en el cuerpo de Raja Amaruka de Benarés. Tirumular, del sur de la India, entró el cuerpo de un pastor. Raja Vikramaditya también lo hizo. Este es el poder de mantener una apariencia joven durante todo el tiempo que se desee. Raja Yayati tenía este poder.

7. Vashitvam: Este es el poder de domesticar animales salvajes y mantenerlos bajo tu control. Es el poder de mesmerizar personas a través del ejercicio de la voluntad y hacerles obedientes a la voluntad y a las órdenes de uno. Es restringir las pasiones y las emociones. Es el poder de tener hombres, mujeres y los elementos bajo control.

8. Ishitvam: Es la adquisición del poder divino. El Yogui se convierte en el Señor del Universo. El Yogui que alcanza este poder es capaz de devolver la vida a los muertos. Los swamis Kabir, Tulsidas y Akalkot tenían este poder.

Estos poderes requieren un grado de desarrollo muy elevado y, en esta era, tan solo unas pocas personas adquieren alguno de estos siddhis.

viernes, 27 de julio de 2012

Zen (3a parte)


Conversación de un maestro con un monje:
"- ¿Haces alguna vez un esfuerzo por disciplinarte en la verdad?
- Sí
- ¿Cómo te ejercitas?
- Cuando tengo hambre como; cuando estoy cansado duermo.
- Es lo que todo el mundo hace; ¿puede decirse que ellos se ejercitan de la misma manera que tú?
- No
- ¿Por qué?
- Porque cuando comen no comen, sino que piensan en otras muchas cosas, distrayéndose; cuando duermen no duermen, sino que sueñan mil cosas. Por eso no se parecen a mí."

Declaración de un maestro:
"Antes del satori, los ríos eran ríos y las montañas eran montañas. Cuando empecé a experimentar el satori los ríos dejaron de ser ríos y las montañas dejaron de ser montañas. Ahora desde que estoy en el satori los ríos vuelven a ser ríos y las montañas montañas."

Koan:
"- ¿Tiene un perro la naturaleza de Buda?
- Mu, mu, mu"

Una vez dijo Rinzai Gigen (siglo XIX): "Hay un hombre verdadero sin ninguna jerarquía en la masa de carne desnuda, que entra y sale de tus puertas faciales. Los que todavía no han dado testimonio del hecho: ¡miren!, ¡miren!". Un monje se adelantó y le preguntó: "¿Quién es el hombre verdadero sin ninguna jerarquía?". Rinzai se levantó de su silla y, agarrando al monje por el cuello, dijo: "¡Habla!, ¡habla!". El monje vaciló. Rinzai lo dejó ir y afirmó: "¡Qué despreciable palo sucio"!.


El gobernador del distrito visitó una vez un monasterio bajo su jurisdicción. El abad lo llevó a inspeccionar las diferentes partes de las instalaciones. Cuando llegaron a una habitación en la que se encontraban los retratos de los abades sucesivos, el gobernador señaló a uno de ellos y le preguntó: "¿Quién es éste?". El abad respondió: "El último abad". La segunda pregunta del gobernador fue: "He aquí su retrato ¿dónde está la persona?". Esto era más de lo que el abad podía responder. El gobernador insistió, sin embargo, en que le respondiera a su pregunta. El abad estaba desesperado, pues no podía encontrar a nadie entre sus seguidores que pudiera satisfacer al gobernador. Finalmente se acordó de un extraño monje que había llegado recientemente al monasterio en busca de alojamiento y que pasaba casi todo su tiempo libre manteniendo los patios barridos y en orden. Pensó que este extranjero, que pareceía ser un monje zen, podría responder al gobernador. Llamar al monje (después conocido como Obaku Ki-un, murió en 850) y se lo presentaron al gobernador. Éste se dirigió respetuosamente al monje:
"Venerable Señor, estos caballeros no quieren, por desgracia, responder a mi pregunta. ¿Sería usted lo bastante bondadoso para hacerlo?
El monje dijo: ¿Cuál es su pregunta?
El gobernador le contó lo que acababa de pasar y repitió la pregunta: "He aquí el retrato del último abate ¿pero dónde está la persona?"
El monje de inmediato clamó: "¡Oh Gobernador!"
El gobernador respondió: "¡Sí, Venerable Señor!"
"¿Dónde está?", solucionó el monje.

Un monje le preguntó a Joshu: "¿Qué es mi Yo?"
Dijo Joshu: "¿Ves el ciprés en el patio?"

Hokoji le preguntó a Baso Do-ichi (muerto en 788): "¿Quién es la persona que está sola, sin compañero, entre las diez mil cosas?" Respondió Baso: "Te lo diré cuando te tragues el Río del Oeste de un solo trago".

Dogo, siglo VIII, fue un gran maestro zen de la dinastía T'ang. Tenía un joven discípulo que quería que le enseñara el zen. Permaneció con el maestro durante algún tiempo pero no hubo ninguna enseñanza específica. Un día se acercó al maestro y le dijo: "He estado contigo durante algún tiempo, pero no he recibido ninguna instrucción? ¿Por qué? Te suplico tengas la bondad de aconsejarme". El maestro dijo: ¡Pero si he venido instruyéndote en el zen desde que viniste a verme!". Protestó el discípulo : "Dime por favor qué instrucción fue ésa". "Cuando me ves por la montaña me saludas y yo te respondo. Cuando me traen la comida matutina la acepto agradecido. ¿Dónde no señalo la esencia del espíritu?".

Poema de Bunan:
"Mientras vivas
sé un hombre muerto,
absolutamente muerto;
y actúa como quieras,
y todo está bien".

de Budismo Zen y Psicoanálisis, D.T.Suzuki y Erich Fromm

Anécdotas y Enseñanza Zen (Primera parte)


*

Cuando Huizhong (fallecido en el año 775) fue a discutir con otro monje, simplemente se sentó en su silla y se mantuvo en silencio. Entonces el otro monje le dijo: “Haga el favor de proponer su tesis para que yo pueda argumentar. “ Huizhong replicó: “Ya he propuesto mi tesis.” El monje preguntó: “¿Cuál es?” Huizhong dijo: “Sé que está más allá de su comprensión.” Y diciendo esto, se levantó de la silla. (Registro de la Transmisión de la Luz, volumen V.)

*

A Mazu o Patriarca Ma (fallecido en el año 788), discípulo del discípulo de Huineng, se le preguntó una vez:”¿Por qué dice usted que la mente misma es el Buda?” Mazu respondió: “Quiero simplemente detener el lloro de los niños.” “Suponga que dejan de llorar”, insistió el interlocutor. “Entonces no mente, no Buda”, contestó Mazu.*

(Yizang (de la dinastía Song), Guzunxu Yulu o Dichos Registrados de Próceres Antiguos, volumen I.)

Otro estudiante preguntó a Mazu: “¿Qué tipo de hombre es el que no está vinculado con ninguna de las cosas?” El maestro respondió: “Cuando usted beba de un trago todas las aguas del río Xijiang, se lo diré.” (Ibíd..)

*

Se dice que Mazu, antes de convertirse en discípulo de Huairang (fallecido en el año 744), vivió en la montaña Hengshan (en la actual provincia de Hunan). Allí ocupaba una choza solitaria en que, siempre solo, practicaba la meditación. Un día Huairang comenzó a moler ladrillos frente a la choza. Cuando Mazu lo vio, le preguntó qué estaba haciendo. Huairang respondió que se proponía hacer un espejo. Mazu dijo: “¿Cómo se puede hacer un espejo moliendo ladrillos?” Huairang replicó: “Si no se puede hacer un espejo moliendo ladrillos, ¿cómo puede hacerse Buda meditando?” Por este dicho Mazu fue iluminado y se convirtió en discípulo de Huairang. (Dichos registrados de Próceres Antiguos, volumen I.)

*

Huineng fue oriundo de la actual provincia de Guangdong y estudió budismo con el Patriarca Hongren. La obra cuenta que un día, Hongren, dándose cuenta de que ya le quedaba poco tiempo de vida, convocó a sus discípulos y les dijo que debía designar un sucesor, que sería el discípulo que escribiera el mejor poema sintetizando la enseñanza del chanismo.

Shenxiu, que era el erudito más respetado de la escuela, escribió entonces el siguiente poema:

El cuerpo se parece al árbol bodhi,
Y la mente a un espejo reluciente;
Los limpiamos hora tras hora,
Para que no nos cubra el polvo.

Para refutar esta idea, Huineng, con ayuda de un compañero pues era analfabeta, escribió:

En el origen no había árbol bodhi,
Ni espejo alguno;
Si no había nada en el origen,
¿qué puede cubrir el polvo?

Se dice que Hogren aprobó el poema de Huineng y lo señaló como su sucesor, el sexto Patriarca.*

(Véase Liuzu Tanjing o Sutra hablado por el sexto Patriarca, volumen I.)

*

Una vez se le preguntó al maestro chan Wenyi (fallecido el año 958): ´¿Cuál es el primer principio?´ A esto respondió: “Si yo lo dijera, se convertiría en el segundo principio.” (Wenyi Chansi Yulu o Dichos del maestro chan Wenyi.)

*

El maestro chan Yixuan (fallecido en el año 866), fundador de un grupo en el chanismo conocido como ´Escuela linji´, dijo: “Si usted quiere tener la correcta comprensión, no debe ser engañado por otros. Debe matar todo lo que encuentre interna o externamente. Si encuentra al Buda, mate al Buda. Si encuentra a los patriarcas, mate a los patriarcas...Entonces podrá lograr su emancipación.” (Dichos registrados de Próceres Antiguos, volumen IV.)

*
Yixuan dijo: “En el camino para convertirse en Buda, no hay lugar para el esfuerzo deliberado. El único método es realizar las tareas comunes y corrientes de uno: defecar, orinar, vestirse, comer y acostarse al estar cansado. El tonto se reirá de mí, pero el sabio me comprenderá.”
También dijo: “Hoy en día los que se dedican a la cultivación espiritual no pueden alcanzar sus metas. Su falta es no tener confianza en sí mismos...¿Quiere usted saber quiénes son los patriarcas y los budas? Todos los que están delante de mí, ustedes, son patriarcas y budas.” (Dichos Registrados de Próceres Antiguos, volumen III.)

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Puyuan, conocido como Maestro de Nanchuan (fallecido en el año 830), le dijo a su discípulo: “El tao no es clasificable como conocimiento ni como desconocimiento. El conocimiento es conciencia ilusoria y el desconocimiento es inconsciencia ciega. Si usted comprende realmente el indudable tao, éste se parece a un amplio espacio de vacío; ¿cómo se puede forzar en él distinciones entre lo correcto y lo incorrecto?” (Dichos Registrados de Próceres Antiguos, volumen XIII.)

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El maestro chan Qingyuan, conocido como Maestro de Shuzhou (fallecido en el año 1120), dijo: “Si usted lo comprende ahora, ¿dónde está lo que no comprendía antes? Lo que antes era ilusorio para usted es lo que ahora le queda ilustrado, y lo que le queda ilustrado ahora es lo que antes era ilusorio.” (Dichos Registrados de Próceres Antiguos, volumen XXXII.)

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Zhuang Zi escribió en La Excursión Feliz: “Lo que es de la naturaleza”, dice, “es interno. Lo que es del hombre es externo... El que los bueyes y caballos tengan cuatro patas es propio de la naturaleza. El que se ponga un cabestro en la cabeza de un caballo o una cuerda a través de la nariz de un buey, es lo que viene del hombre.”

“Las piernas del pato son cortas; pero, si tratamos de alargarlas, el pato sentirá dolor. Las piernas de la grulla son largas; pero, si tratamos de acortarlas, la grulla sentirá pesar. Por lo tanto no nos cabe cortar lo que es largo por naturaleza, ni nos cabe alargar lo que por naturaleza es corto.”

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Al llegar al monasterio de Nanquan Puyuan, Zhaozhou fue a ver a Nanquan para que le enseñara:
- ¿Qué es el camino?
- La mente corriente es el camino
Zhaozhou entonces era principiante y preguntó:
- ¿Puedo dirigirme a él?
- Buscar es desviarse
Zhaozhou se quedó perplejo:
- Si no lo busco, ¿cómo podré saber algo acerca de él?
Nanquan respondió:
- El camino no tiene relación con el saber ni con el no saber. Saber es tener un concepto, mientras que no saber es ser ignorante. Si descubres el camino que está más allá de las dudas, es como el cielo: un extenso vacío abierto. ¿Cómo puede nadie afirmarlo o negarlo?
Así Zhaozhou tuvo su primer destello de despertar.

*

Un funcionario preguntó una vez a Zhaozhou:
- ¿Irás al infierno o no?
- Hace mucho que entré en el infierno -respondió Zhaozhou.
- ¿Y por qué entraste en el infierno? -le preguntó el funcionario, inquieto.
Zhaozhou replicó:
- Si yo no entro en el infierno, ¿quién te enseñará a ti?

Un monje le preguntó a Zhaozhou:
- ¿Qué es lo espiritual?
- Un charco de orina en la Tierra Pura -respondió Zhaozhou
- Te estoy pidiendo que me lo reveles -dijo el monje
- No me tientes.

(Subrayados del libro Zen de los Maestros, de Stephen Hodge, y de la web: historiafilosofiachina.blogspot.com)

Mujer Zen

Cuando Satsume tenía 16 años empezó a visitar cierto templo para orar y a citar un especial texto sagrado día y noche. En cierta ocasión su padre miró en su habitación y la vio sentada sobre una copia de una escritura budista. Se alarmó, pensando que su hija podía haberse vuelto loca; con dulzura la amonestó: "¿Qué significa el que te sientes sobre una Escritura Santísima? Seguramente serás castigada por Buda". Satsume respondió: "¿Qué diferencia hay entre esta maravillosa Escritura y mis Nalgas?".

Su padre pensó que esto era mucho más de lo que podía comprender y fue a contárselo al Maestro zen Hakuin. Hakuin dijo: "Tengo un método que le ayudará". Escribió un corto poema que le pasó a su padre diciéndole: "Pega esto en la pared de tu casa, en donde estés seguro de que ella pueda verlo".
El poema decía:
Oyendo la llamada
de un silencioso cuervo
en la oscuridad de la noche,
uno echa de menos a su padre
antes de nacer.
El hombre tomó el poema e hizo con él lo que Hakuin había dicho. Cuando lo vio, Satsume dijo: "Este poema es del Maestro Hakuin. ¿Así que Hakuin sólo entiende tan poca cosa?".
Su padre pensó que esto era muy extraño, y se lo contó a Hakuin. Hakuin dijo: "Trae a Satsume contigo. Le haré una prueba".
Así, Satsume y su padre fueron a visitar a Hakuin. El Maestro zen hizo un cuestionario detallado a la joven, y Satsume respondió fluidamente. Hakuin, entonces, le presentó un par de koans y en unos días los resolvió, Hakuin le enseñó lo que está más allá de los koan y sus resoluciones y ella terminó superándolos.
En este punto, el padre de Satsume empezó a buscarle un marido que le conviniese. Al principio ella se negaba y no quería casarse, pero Hakuin la llamó y le dijo: "Ya has visto a través de la realidad iluminada, ¿por qué habrías de rechazar la realidad mundana?".

***

En cierta ocasión una mujer cuyo nombre se ignora, fue a ver a un maestro zen para ponerse a prueba. Le dijo: "He atravesado al Buda en mi propio cuerpo. Todo irradia luz. ¡Maravilloso!". El maestro le respondió: "Eso es lo que tú dices, pero ¿qué hay del pozo negro?, ¿acaso irradia luz?"
La mujer se levantó y dio una bofetada al maestro que estalló en carcajadas.

De su diario - Krisnamurti



Dos cuervos peleaban con malicia, enojados el uno con el otro; había furia en sus voces, ambos se hallaban en el suelo pero uno llevaba ventaja sobre el otro pues le estaba clavando su duro y negro pico. Fue inútil gritarles desde la ventana, y uno de ellos ya estaba a punto de morir. Un cuervo que pasaba interrumpió su vuelo y descendió súbitamente llamando, graz­nando con más estridencia que los que peleaban en el suelo; aterrizó junto a ambos batiendo contra ellos sus negras y lus­trosas alas. En un segundo llegaron media docena de cuervos más, todos graznando furiosamente, y varios de ellos separaron con sus picos y alas a los dos que intentaban matarse. Ellos podían matar a otros pájaros, otras cosas, pero no debía haber ase­sinatos entre los de su propia clase; y ése había de ser el fin de la cuestión para todos. Los dos aún querían pelear pero los otros los disuadieron y pronto todos volaron y hubo quietud en el pequeño espacio abierto entre los árboles junto al río.
Era ya avanzada la tarde y el sol se hallaba tras de los árbo­les; el frío realmente riguroso había desaparecido y todos los pájaros estuvieron cantando el día entero, llamándose mutua­mente y produciendo todos esos gratos sonidos que les son característicos. Los papagayos volaban enloquecidos aprestándose para la noche; era un poco temprano aún pero ya llegaban; el gran tamarindo podía albergar a una buena cantidad de ellos; tenían casi el color de las hojas, pero el verde de sus plumas era más intenso, más vivo; si uno observaba cuidadosamente podía apreciar la diferencia, y también distinguir los brillantes picos curvos que usaban para sujetarse y trepar; se veían más bien torpes entre las ramas, trasladándose de una a otra, pero en su movimiento eran la luz de los cielos; sus voces sonaban ásperas y agudas y su vuelo nunca era recto, pero su color era la primavera de la tierra.
Más temprano en la mañana, sobre una rama de ese árbol, dos pequeños búhos estuvieron asoleándose de cara al sol na­ciente; se hallaban tan inmóviles que era imposible advertirlos - eran del color de la rama, gris moteado - a menos que por casualidad uno los viera salir de su hueco en el tamarindo. El frío había sido muy agudo, cosa de lo más insólita, y esa ma­ñana dos papamoscas de color verde-oro cayeron muertos por congelación; eran un macho y una hembra, debían haber for­mado una pareja; murieron en el mismo instante y aún estaban suaves al tacto. Eran realmente de color verde-oro con largos picos curvos; eran tan delicados, estaban tan extraordinariamente vivos todavía. El color es algo muy extraño; el color es divino, y el de esos dos pájaros era la gloria de la luz; el color permanecería aunque el mecanismo de la vida hubiera tocado a su fin. El color era más perdurable que el corazón: estaba más allá del tiempo y del dolor.
Pero el pensamiento jamás podrá resolver la agonía del dolor. Uno podrá razonar y razonar pero el dolor seguirá es­tando ahí después del largo y complicado viaje del pensamiento. El pensamiento nunca podrá resolver los problemas humanos; el pensamiento es mecánico y el dolor no lo es. El dolor es tan extraño como el amor, pero el dolor mantiene fuera al amor. Uno podrá disipar completamente al dolor, pero no es posible invitar al amor. El dolor es autocompasión con todas sus ansiedades, temores, culpas, pero todo esto no puede ser borrado por el pensamiento. El pensamiento engendra al pensador y entre ambos procrean al dolor. El fin del dolor llega cuando uno se libera de lo conocido.

Guardián de poemas


La Colina, de Edgar Lee Masters

¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley,
el abúlico, el de brazo fuerte, el payaso, el borrachín, el peleador?
Todos, todos, están durmiendo en la colina

Uno se fue en una fiebre,
uno ardió en la mina,
uno lo mataron en una riña,
uno murió en la cárcel,
uno cayó de un puente mientras trabajaba para su esposa e hijos.
Todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

¿Dónde están Ella, Kate, Mag, Edith y Lizzie?
la de corazón tierno, la ingenua, la ruidosa, la orgullosa, la feliz?
Todas, todas, están durmiendo en la colina.

Una murió en un parto vergonzoso,
una por un amor desgraciado,
una a manos de un bruto en un burdel,
una por el orgullo despedazado mientras buscaba un ideal,
una, persiguiendo la vida en las lejanas Londres y París,
fue traída a su pequeño espacio por Ella y Kate y Mag.
Todas, todas están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

¿Dónde están el tío Isaac y la tía Emily
y el viejo Towny Kinkaid y Sevigne Houghton
y el alcalde Walker, que llegó a hablar
con venerables hombres de la revolución?
Todos, todos, están durmiendo en la colina.

Les trajeron hijos muertos de la guerra,
hijas aplastadas por la vida
y a sus hijos huérfanos, llorando.
Todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

¿Dónde está el viejo violinista Jones
que cantó la vida todos sus noventa años
enfrentando la nieve a pecho desnudo,
bebiendo, peleando, sin pensar ni en la mujer ni en la familia
ni en el dinero ni en el amor ni en el cielo?
¡Oídlo! Recuerda, balbuceante, el pescado frito de antaño;
las carreras de caballos de otrora en el bosque de Clary;
lo que Abe Lincoln dijo
una vez en Springfield.
El apogeo, de Pierre Louys
Psiqué, hermana mía, escucha inmóvil, y tiembla.
La dicha llega, nos toca y nos habla de rodillas.
Estrechémonos las manos. Sé grave. Escucha aún... Nadie
es más feliz esta noche, más divino que nosotros.

Una ternura inmensa atrae entre las sombras
nuestros ojos semi-cerrados. ¿Qué queda todavía
del beso que se calma, del suspiro que se pierde?
La vida ha dado la vuelta a nuestro áureo reloj de arena.

Esta es nuestra hora eterna; eternamente grande.
La hora que sobrevivirá al efímero amor
como un velo impregnado de rosa y lavanda
conserva, cien años después, la juventud de un día.

Más tarde, hermosa mía, cuando noches ajenas
hayan pasado sobre ti, que ya no me esperarás,
cuando otros, acaso, amiga de las suaves manos,
celosos de mi nombre, rozarán tus pies desnudos.

Acuérdate de que un día vivimos los dos juntos
la única hora en que los dioses conceden, un instante,
a la cabeza inclinada, a la espalda temblorosa,
el puro espíritu vital que huye con el tiempo.

Acuérdate de que una noche, en nuestro lecho,
acariciándonos con deseos ansiosos de unirse,
cambiamos de boca a boca
la perla imperecedera en la que duerme el recuerdo.
Poemas de guerra, de Carl Sandburg
Asesinos
entre rojas escopetas
estadísticas
fauces
guerras
hierro
murmullos en un hospital de campaña
y obedecen.
Primer linchamiento, de Carl Sandburg

Hubo dos Cristos en el Gólgota:
uno bebió vinagre, otro miraba.
Uno estaba en la cruz, el otro en la muchedumbre.
Uno tenía los clavos en sus manos, el otro, agarrando
un martillo, clavaba clavos.
Había muchos más Cristos en el Gólgota, muchos más
compañeros ladrones, muchos, muchos en la multitud
aullaban el equivalente judeo de: "¡Matadlo! ¡Matadlo!"
El Cristo que ellos mataron, el Cristo que no mataron,
ambos estaban en el Gólgota.

¡Piedad, piedad por estos tobillos rotos!
¡Piedad, piedad por estas muñecas dislocadas!
Los brazos de la madre son fuertes hasta el final.
Ella le sostiene y cuenta los borbotones de sangre de su corazón.

En él había el olor de los barrios bajos,
iniquidades de los barrios bajos encendían sus ojos.
Canciones de los barrios bajos se trenzaban en su voz.
Los enemigos de los barrios bajos odiaban su corazón de
barrio bajo.

Las hojas de un árbol de la montaña,
hojas con una girante estrella temblando en ellas,
rocas con una canción de agua, agua, encima de ellas,
halcones con un ojo fijo en la muerte, siempre, siempre,
el olor y el poder de esto estaban en sus mangas, en las
ventanas de su nariz, en sus palabras.

El hombre de los barrios bajos fue muerto, el hombre de
la montaña vive.
El sembrador de estrellas, de Enrique González Martínez

Y pasarás, y al verte se dirán: "¿Qué camino
va siguiendo el sonámbulo?...." Desatento al murmullo
irás, al aire suelta la túnica de lino,
la túnica albeante de desdén y de orgullo.

Irán acompañándote apenas unas pocas
almas hechas de ensueño. . . .Mas al fin de la selva,
al ver ante sus ojos el murallón de rocas,
dirán amedrentadas: "Esperemos que vuelva."

Y treparás tú solo los agrietados senderos;
vendrá luego el fantástico desfile de paisajes,
y llegarás tú solo a descorrer celajes
allá donde las cumbres besan a los luceros.

Bajarás lentamente una noche de luna
enferma, de dolientes penumbras misteriosas,
sosteniendo tus manos y regando una a una,
con un gesto de dádiva, las lumínicas rosas.

Y mirarán absortos el claror de tus huellas,
y clamará la jerga de aquel montón humano:
"Es un ladrón de estrellas..." Y tu pródiga mano
seguirá por la vida desparramando estrellas. . .

Los versos de oro (Pitágoras)

Honra, en primer lugar, y venera a los dioses inmortales,
a cada uno de acuerdo a su rango.
Respeta luego el juramento, y reverencia a los héroes ilustres,
y también a los genios subterráneos:
cumplirás así lo que las leyes mandan.
Honra luego a tus padres y a tus parientes de sangre.
Y de los demás, hazte amigo del que descuella en virtud.

Cede a las palabras gentiles y no te opongas a los actos provechosos.
No guardes rencor al amigo por una falta leve.

Estas cosas hazlas en la medida de tus fuerzas,
pues lo posible se encuentra junto a lo necesario.

Compenétrate en cumplir estos preceptos,
pero atiénete a dominar
ante todo las necesidades de tu estómago y de tu sueño,
después los arranques de tus apetitos y de tu ira.

No cometas nunca una acción vergonzosa,
Ni con nadie, ni a solas:
Por encima de todo, respétate a ti mismo.

Seguidamente ejércete en practicar la justicia, en palabras y en obras,
Aprende a no comportarte sin razón jamás.

Y sabiendo que morir es la ley fatal para todos,
que las riquezas, unas veces te plazca ganarlas y otras te plazca perderlas.

De los sufrimientos que caben a los mortales por divino designio,
la parte que a ti corresponde, sopórtala sin indignación;
pero es legítimo que le busques remedio en la medida de tus fuerzas;
porque no son tantas las desgracias que caen sobre los hombres buenos.

Muchas son las voces, unas indignas, otras nobles, que vienen a herir el oído:
Que no te turben ni tampoco te vuelvas para no oírlas.
Cuando oigas una mentira, sopórtalo con calma.

Pero lo que ahora voy a decirte
es preciso que lo cumplas siempre:
Que nadie, por sus dichos o por sus actos,
te conmueva para que hagas o digas nada que no sea lo mejor para ti.

Reflexiona antes de obrar para no cometer tonterías:
Obrar y hablar sin discernimiento es de pobres gentes.
Tú en cambio siempre harás lo que no pueda dañarte.

No entres en asuntos que ignoras,
mas aprende lo que es necesario:
tal es la norma de una vida agradable.

Tampoco descuides tu salud,
ten moderación en el comer o el beber,
y en la ejercitación del cuerpo.
Por moderación entiendo lo que no te haga daño.
Acostúmbrate a una vida sana sin molicie,
y guárdate de lo que pueda atraer la envidia.

No seas disipado en tus gastos
como hacen los que ignoran lo que es honradez,
pero no por ello dejes de ser generoso:
nada hay mejor que la mesura en todas las cosas.

Haz pues lo que no te dañe, y reflexiona antes de actuar.
Y no dejes que el dulce sueño se apodere de tus lánguidos ojos
sin antes haber repasado lo que has hecho en el día:
"¿En qué he fallado? ¿Qué he hecho? ¿Qué deber he dejado de cumplir?"
Comienza del comienzo y recórrelo todo,
y repróchate los errores y alégrente los aciertos.

Esto es lo que hay que hacer.
Estas cosas que hay que empeñarse en practicar,
Estas cosas hay que amar.
Por ellas ingresarás en la divina senda de la perfección.
¡Por quien trasmitió a nuestro entendimiento la Tetratkis,
la fuente de la perenne naturaleza.

¡Adelante pues! ponte al trabajo,
no sin antes rogar a los dioses que lo conduzcan a la perfección.
Si observares estas cosas
conocerás el orden que reina entre los dioses inmortales y los hombres mortales,
en qué se separan las cosas y en qué se unen.

Y sabrás, como es justo, que la naturaleza es una y la misma en todas partes,
para que no esperes lo que no hay que esperar,
ni nada quede oculto a tus ojos.

Conocerás a los hombres,
víctimas de los males que ellos mismos se imponen,
ciegos a los bienes que les rodean, que no oyen ni ven:
son pocos los que saben librarse de la desgracia.
Tal es el destino que estorba el espíritu de los mortales,
como cuentas infantiles ruedan de un lado a otro,
oprimidos por males innumerables:
porque sin advertirlo los castiga la Discordia,
su natural y triste compañera,
a la que no hay que provocar, sino cederle el paso y huir de ella.

¡Oh padre Zeus! ¡De cuántos males no librarías a los hombres
si tan sólo les hicieras ver a qué demonio obedecen!

Pero para ti, ten confianza,
porque de una divina raza están hechos los seres humanos,
y hay también la sagrada naturaleza que les muestra y les descubre todas las cosas.
De todo lo cual, si tomas lo que te pertenece,
observarás mis mandamientos,
que serán tu remedio, y librarán tu alma de tales males.

Abstiénete en los alimentos como dijimos,
sea para las purificaciones, sea para la liberación del alma,
juzga y reflexiona de todas las cosas y de cada una,
alzando alto tu mente, que es la mejor de tus guías.

Si descuidas tu cuerpo para volar hasta los libres orbes del éter,
serás un dios inmortal, incorruptible,
ya no sujeto a la muerte.

Nota: Tetraktys o Cuaternidad. Número sagrado y fundamental de los pitagóricos por el cual juraban su fidelidad. Simboliza la unidad origen y principio, la dualidad de las oposiciones y las complementariedades, y el triunfo de la trinidad, que finalmente se despliega en el universo del cuatro. 1 + 2 + 3 + 4 = 10, la unidad expandida en la manifestación, = 1 + 0 = 1, el retorno a la unidad del origen. N. del T

La Sabiduría Antigua - Annie Besant (1er extracto)

 
ontinuemos estudiando la primera etapa de la evolución de la conciencia. La sensación era dueña absoluta de la mente; los primeros esfuerzos mentales estaban estimulados por el deseo. Y así lentamente llevado, hizo el hombre sus primeros y toscos ensayos de previsión y de planes para lo futuro. Empezó a reconocer la asociación de ciertas imágenes mentales; a la aparición de una esperaba la de otra, que invariablemente la había seguido en su paso. Comenzó, pues, a hacer deducciones y aún a determinarse a obrar bajo la fe de estas deducciones: gran adelanto fue éste. También comenzó a dudar, en ocasiones, si seguiría las vehementes sugestiones del deseo, visto que una y otra vez se asociaban en su pensamiento las satisfacciones por aquél exigidas, con sufrimientos sucesivos. Este efecto fue vivificado por la imposición verbal de ciertas leyes: fuéle prohibido darse determinadas satisfacciones, advirtiéndosele que el sufrimiento seguiría a la desobediencia. Así, pues, cuando después de alcanzado el objeto que provoca su deleite, experimentaba el dolor que al placer seguía, el cumplimiento de la prevención que se le había hecho, impresionaba su alma mucho más que lo hubiera verificado el mismo suceso no predicho e inesperado y, por lo tanto, para él fortuito. De este modo surgirán continuos conflictos entre la memoria y el deseo que hacían más activa la mente, impulsándola a funcionar con más viveza. Estos conflictos determinaban, en realidad, la transición a la segunda gran etapa del progreso. Entonces empezó a manifestarse el germen de la voluntad. El deseo y la voluntad guían las acciones de los hombres, y aun se ha definido la voluntad como el deseo que triunfa en la lucha de deseos. Mas éste es un concepto superficial e imperfecto, que nada explica. El deseo es la energía del Pensador, provocada por el incentivo de los objetos externos; mientras que la voluntad es la misma energía determinada por las deducciones que la razón saca de las experiencias pasadas o por la intuición directa del Pensador. En otros términos: el deseo actúa de fuera a dentro, la voluntad de dentro a fuera.

C
Al principio de la evolución humana, el deseo es dueño absoluto del hombre y le acosa por todas partes; en el punto medio de la evolución, el deseo y la voluntad chocan de continuo en alternadas victorias; al terminar la evolución, el deseo ha muerto y la voluntad domina sin oposición ni rivalidades. Mientras el Pensador no está lo bastante desarrollado para ver directamente, guía la voluntad por medio de la razón; mas como ésta sólo puede deducir sus conclusiones del acopio de imágenes mentales que constituyen su experiencia, y como quiera que este acopio es limitado, la voluntad ordena constantemente acciones erróneas. Los sufrimientos que de estos errores proceden, aumentan el caudal de las imágenes mentales, suministrando así a la razón mayor copia de materiales de donde sacar sus conclusiones. Así se realiza el progreso; así se origina el conocimiento. Mas de tal manera el deseo se mezcla frecuentemente con la voluntad, que lo que aparece determinado desde dentro, lo sugieren en realidad anhelos de la naturaleza inferior, excitada por objetos que le brindan satisfacciones. En vez de un conflicto declarado entre las dos, la inferior se introduce de modo sutil en la corriente de la más elevada y desvía su curso. Si los deseos de la personalidad quedan derrotados en campo abierto, conspiran arteramente contra su vencedor y a menudo consiguen por astucia lo que no pueden por fuerza. Durante esta segunda gran etapa, en que las facultades de la mente inferior se hallan en proceso de evolución, la lucha es condición normal, es la batalla que se libra entre el predominio de las sensaciones y el predominio de la razón.
 
El problema consiste en resolver el conflicto conservando la voluntad libre; determinar la voluntad a lo mejor, siendo lo mejor objeto de elección. Debe escogerse lo mejor, pero por un acto de volición autonómica, que dimane directamente de una necesidad ordenada de antemano. La certeza de una ley impulsiva ha de obtenerse de voluntades innumerables, cada una de las cuales sea libre de determinar su propio curso. La solución, una vez conocida, de este problema, es sencilla por más que la contradicción parezca irreductible a primera vista. Que el hombre sea libre de determinar sus propios actos, pero que cada uno de éstos produzca un resultado inevitable; que el hombre discurra libremente entre todos los objetos del deseo y escoja el que quiera, pero que sufra las consecuencias de su elección, agradables o penosas, y al cabo rechazará espontáneamente los objetos cuya posesión trae aparejado el dolor, no apeteciéndolos ciertamente desde el punto y hora en que haya adquirido la completa experiencia de que su posesión acaba en quebranto. Luchando por lograr el placer y evitar la pena, procurará que no le aplasten las tabla de la ley; la lección se repetirá el número de veces que sea necesario, a cuyo fin proporcionarán las reencarnaciones tantas vidas como requiera el más perezoso discípulo. Poco a poco desaparecerá el deseo de los objetos que producen al cabo sufrimiento y aunque la cosa se presente envuelta en todo su tentador espejismo, la rechazará, no por impulsión externa, sino por libre elección. Ha dejado ya de ser apetecible; ha perdido su poder. 
 
Así sucederá con cada cosa después de la otra. La elección de los objetos marcha más y más en armonía con la ley, conforme el tiempo avanza. "Muchos son los senderos del error; el de la verdad es uno"; recorridos los primeros y visto que todos terminan en sufrimiento, no cabe perplejidad en escoger el camino de la verdad, trazado por el conocimiento. Los reinos inferiores trabajan armoniosamente a impulsos de la ley; el reino humano es un caos de voluntades en pugna, en rebelión y en lucha contra la ley; pero llega el momento en que se desenvuelve dentro de él una unidad más noble, una elección armoniosa de voluntaria obediencia, que, por estar fundada en el conocimiento y en recuerdo de los resultados de la obediencia, es estable, sin que haya tentación capaz de quebrantarla. El hombre ignorante y falto de lecciones está siempre en peligro de caer; mas, conocido el bien y el mal por propia experiencia, al escoger el bien está eternamente por encima de toda posibilidad de cambio.